lunes, 26 de diciembre de 2016

Para el catarro

Debido a que los síntomas
deberán ser revertidos,
combatidos y eliminados.

Deberá cortar contacto
con el foco de inspiración,
y remojar los pies en verdades absolutas.

Deberá secar los besos
(demasiado frescos esta mañana),
deberá poner al sol
los posibles descenlaces.

Intentar dormir mucho,
evitar a toda costa los sueños,
quedan desde luego,
estrictamente prohibidos los suspiros.

Deberá cortar las líneas y
olvidar los escenarios de ciertas tardes.
Nada de T. S. Elliot, ni una pizca de Saramago,
por lo menos en un mes,
para evitar una recaída.

Por lo demás, es casi lo mismo de siempre,
muchos líquidos, dieta rica en vitamina C,
evitar los cambios de temperatura.

viernes, 8 de julio de 2016

La hora de los enamorados



A veces cae a las siete y cuarto, a veces a las 3 menos veinte. A veces se resguarda bajo la lluvia, o incomoda a los autobuses con besos apasionados, en las calles y banquetas entorpece el paso y a veces pone seguro a las puertas de los cuartos. Es la hora de los besos, de los platos acompañados, de las promesas imposibles, de los gemidos y los arañazos, de los bailes pegaditos, de juntar los dedos con las manos.


De recargarse sobre los hombros y mirarse directo a los ojos, de hablar aniñados, de morderse con cariño. Cantando serenatas, dibujando corazones, pidiendo novenas oportunidades. Es la hora de los celos, de los mimos, de la demás gente mirando.

Caminan y se deslizan: es como si estuvieran pegados, y el tiempo transcurre con minutos que duran años, y años que terminaron. Las copas chocan y las lágrimas escurren, se sonrojan avergonzados, se acompañan los solitarios.

martes, 3 de mayo de 2016

Retrasada

Quizá vaya siendo hora
de contestar aquella carta de amor
de declaraciones y promesas,
de aquel mensaje desesperado.

Insistir en tenerme paciencia,
pedirte cada rato un poco más de tiempo,
esquivar tus manos,
anudarme las agujetas.

Juntar los tickets,
y ser más larga que una película.
Las caminatas, las n+1,
las fotos y la plastilina.

Del miedo que me daba quererte,
insistir con las sumas y las restas,
y luego el drama inevitable,
la posible huída de película.

Y esta carta con retraso,
no de meses sino de años.

lunes, 15 de febrero de 2016

Sepia

Ese encuentro de miradas,
como en aquellas películas de antes,
de guantes y pelos cortos,
de vestidos ajustados y corbatas.

Recorrido de miradas,
transparentes, enjauladas,
una carrera, cual persecución,
paso, paso, mirada,
ya te digo, el punto era seguir mirándose.

La calle como siempre
escupiendo desengaños,
apurada y fieramente,
con humo en las pestañas y basura por el suelo.

El momento se acercaba, era cuestión de tiempo,
detenerse lo primero,
bastarían por fin de mirarse.

Vaya eternidad, vaya desconsuelo,
si al parar se han perdido,
entre la gente y los sombreros.
Y como agujas en las palmas,
la sensación de no encontrarse,
paso, paso, mirada,
paso, paso, mirada.

martes, 2 de febrero de 2016

Ni nombrarlo

No lo nombre que es tabú
¿usted ya lo sabe?
ese asunto de quererse por lo alto,
abrazarse por las calles
perderse entre suspiros,
es todo una mentira
un engaño bien fijo.

Parece no existir
pues buscarlo ya no sirve,
ni sutilidad ni delicadeza,
sólo aquel calor,
qué calor, qué tedio.

Parece necesario declarar ciertos principios,
pues si el acuerdo es mutuo
podrían fingir por una horas
algunos días, el tiempo necesario.

Es triste ¿Ya lo sabes?
pues la lucha se abandona,
se pierde en cortinillas
de abandono, de viernes atareados.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Pasa

En una de esas, este atasco creativo
me evita los cambios de ruta,
los planes que no son planes
y las lágrimas que no son llanto.

Los amigos que no son amigos,
las navidades que no son festivas, 
y los amores que no son amores.

Entre tanta contradicción
cambiar un poco en el camino,
que esta mala actitud,
se me salga de los poros.

Cosas que pasan,
las llamadas que no se hacen, 
la historias que se perdieron, 
la verborrea que nunca para.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Cacería

Atento llamado a los caballeros y las damas virtuosas: para que afilen sus lenguas y cuchillas.
Es que las buenas costumbres son lo primero.

Que inicie la cacería
de mujeres de labios rojos y chicas de minifalda,
acaben de una vez por todas con  las que se atreven a usar escote
y poner la frente bien en alto.

Reclamen los besos y piropos robados,
las indecentes sugestiones a hombres bien plantados,
exijan pelos y señales,
que puede haber alguna en su respetable bando,
no se dejen engañar que ellas tienen la culpa y no se los podrán negar.

De una buena vez por todas,
quítenles todo terreno ganado,
los puestos, las escuelas,
ya sabrán de lo que hablo.

Y es que después de todo, ustedes "las gentes decentes" no necesitan ningún llamado.